Correr la arruga

Por Isidoro Zaidman

Cuando tenemos problemas de cualquier índole, sobre todo cuando son difíciles o nos incomodan  con mucha frecuencia tendemos a no enfrentarlos. Decidimos dejarlo para más tarde, o para cuando estemos de humor para ocuparnos de ellos. A veces intentamos pasárselos a otro miembro de la empresa o la familia para que sean ellos los que carguen con el peso de la responsabilidad. Esta actitud es la que llamamos “correr la arruga”  que significa que el problema no lo resolvemos, solo se lo pasamos a otro para que lo resuelva.

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Esta es una práctica muy común cuando se enfrentan problemas de pareja, con los hijos o dentro de la familia. Cuando son difíciles de resolver, no queremos aceptar que para solucionarlos tendremos que hacer compromisos o concesiones que no nos gustan y preferimos dejar las cosas como están.
Esta conducta, es similar a la que hacemos con algunas enfermedades, tratamos de eliminar los síntomas sin ocuparnos de la enfermedad que los causa.
Si no existe la voluntad y el deseo de cumplir, esta manera de resolver problemas es tan solo otra forma de correr la arruga, con todas sus consecuencias.
No podemos evitar que aparezcan problemas,  de eso se encarga la vida. Nosotros podemos solucionarlos y mientras mejor y más rápido lo hagamos tendremos menos estrés, mas bienestar y felicidad.

Fuente: Edición 15 Aldea Magazine